«Fiel a su estilo»

Después de dos años siguiendo sus campañas, ya sea en Paternal o Liniers, me animé a pedirle una foto y decirle todo lo que representa su persona para mí; la admiración que me genera y darle las gracias por enseñarme que quedan personas, que aún creen, que con pasión por el trabajo, perfil bajo y perseverancia… todo llega.

Luego de haber tenido una carrera exitosa como futbolista en Europa, y el seleccionado nacional, podría haber optado por dirigir en el viejo continente, algún equipo en el que no debería lidiar con el fervor del fútbol argentino; semanas que se hacen eternas después de perder un partido. Periodistas que lo único que quieren hacer es polemizar con su persona. Dirigentes e instituciones reguladoras con organización poco efectiva y convencional.

Heinze prefirió salir de su zona de confort, dirigir en el contexto futbolístico más complicado del mundo y aspirar a triunfar en el; lejos de su familia -habitan en Crespo, su pueblo natal- con sus armas, su convicción y esa manera tan particular de expresar sus ideas hacia sus dirigidos.

«Uno a veces se hace hincha de personas.
Uno es hincha de Velez porque está Gaby Heinze, y digo «que gane Vélez». Decía Mauricio Pochettino en vísperas de la final de la UEFA Champions League.

Bielsista nato, de raíz, discípulo de Marcelo y señalado por muchos como su sucesor en esta ideología, tan admirada y detestada en el mundo del fútbol.

«Siempre le aconsejé (a Angelici) que lo lleve al Gringo. Para mí va a ser el próximo Bielsa, le tengo una fe bárbara, porque se la clase de persona que es. Sé que trabaja las 24 horas para el club, se cómo trabaja y lo mejor que tengo para decir del Gringo es como persona». Alegaba Carlos Tévez, jugando en China, a mediados de 2017.

El Gringo es visto como un bicho raro, un técnico poco convencional que evita polemizar con temas que no le incumben ni le interesan. Intenta inculcar, en cada una de sus conferencias de prensa, que lo más importante en su labor como entrenador es otorgarle herramientas a sus jugadores para hacerlos mejores profesionales, desenvolverse con mayor facilidad, y dinamismo, dentro del campo de juego.

«Yo no le prohibo nada a los jugadores, lo único que trato de decirles es que hay momentos para todo, cómo me enseñaron a mí.
Momentos para tomar la copa de vino, para salir, y otros que no. Hay cosas que a veces, aunque sean incorrectas, están muy bien». Declaró Heinze, en la Villa Olímpica en abril del corriente año.

Todo proceso lleva un tiempo de adaptación y Heinze lo sabe.

El día del ascenso de Argentinos Juniors a la Primera División, -jugando el mejor fútbol de la Argentina y rompiendo el mito que en la B Nacional solo se asciende con lo vulgarmente llamado «huevo»- ese día Gabriel Iván daba su adiós al bicho y la Paternal lo lloraba; ese día un periodista le consultó: «¿Cuál es el sentimiento que produce el ser vitoreado por todo un estadio pidiendo tu continuidad?», y él, fiel a sus estilo, respondió: «Le agradezco a todos los hinchas de Argentinos por este año duro y difícil, especialmente a esos que vinieron el primer día cuando todo era incertidumbre, eran muy pocos».
¿Qué director técnico en la tierra sería capaz de hacer una autocrítica al hincha del club con el que acababa de lograr algo tan deseado? Él y tal vez, su maestro, Marcelo Alberto Bielsa.
El poder de autocrítica en los momentos donde el fierro quema y las palabras corren por su cabeza intentando escapar, en esos momentos se toma una pausa y contesta lo que le nace, aunque a muchos no le gusten y lo critiquen por ese actuar.

«Son muchos años, a veces con las malas críticas uno se pone duro, a la defensiva, pensando cada palabra que le dicen a ver si hay doble intención. No soy tan duro como parece, me tienen que conocer un poquito más». Decía Gabriel Iván.

Llegue a la conclusión, después de más de dos años siguiendo sus campañas, que Heinze sabe perfectamente cómo acabará su equipo al inicio de temporada y también sabe lo que debe hacer para finalizarla en esa manera.
Es un técnico fuera de lo tradicional, y esa manera tan especial con la que vive sus días como entrenador, alejado de su familia, que para él es su prioridad.
La forma poco convencional de enfrentar a los jugadores, y a sus pares, que hace tan difícil olvidar alguna charla o encuentro con su persona.

«A mí siempre me ayudó, siempre me habló con el corazón. Creo que esas personas siempre quedan en el recuerdo. No hablamos mucho, pero sabés que si necesitás algo, siempre van a estar. Confío mucho en él y creo que donde vaya, lo va a hacer muy bien». Ratificaba el Apache.

Gabriel Iván Heinze es más que un ex futbolista dedicado a la dirección técnica, es una forma de enfrentar la vida cada día, de levantarse con un propósito y una meta a la cuál llegar; un camino vallado de obstáculos que con honestidad y la convicción de que con la perseverancia y la pasión por el trabajo, tarde o temprano, todo se acomoda. No temerle al fracaso, saber qué las caídas, aunque sean dolorosas, son parte del camino de llegar a dónde uno desea.